domingo, 29 de agosto de 2010

Gratitud por Buda

Siento gratitud por el Buda por señalar que aquello contra lo que luchamos durante toda la vida puede aceptarse como una experiencia ordinaria.
La vida sube y baja continuamente.
La gente y las situaciones son imprevisibles, como todo lo demás. Todos conocemos el dolor de no conseguir aquello que deseamos: los santos, los pecadores, los vencedores y los perdedores. Me siento agradecida de que alguien viera la verdad y nos la señalara para que no suframos esta clase de dolor por nuestra incapacidad de percibir correctamente las cosas:
Que nada es estático o fijo, que todo es fuga e impermanente, es la primera marca de la existencia. Es una realidad ineludible.
Todo se encuentra en un proceso. Todo - cada árbol, cada brizna de hierba, los animales, los insectos, los seres humanos, los edificios, cualquier entre animado e inanimado- está cambiando siempre a cada momento.
No necesitamos ser místicos y físicos para saberlo.
Sin embargo, en nuestra experiencia personal, nos resistimos a este hecho básico. En realidad significa que la vida no va a ser siempre como deseamos.
Significa que nos ofrecerá tanto pérdidas como ganancias, pero esto a nosotros no nos gusta.

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