domingo, 27 de marzo de 2016

Carta de una madre a su hija

Carta de una madre a su hija:
Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido… por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme.
Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme "eso ya me lo contaste" solamente escúchame por favor. Y recordar los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida.
Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña.
Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida.
El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme.
Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches. Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos.
Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré. Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija.

Reenvío de otro grupo:

Mientras caminaba en mi jardín
ví unos cuantos capullos del membrillo japonés
manifestando otra generación de flores.
 Le pregunté a las flores:
 "¿Son ustedes las mismas flores que murieron en la helada
 o son otras diferentes?"
Las flores me dijeron:
"Thay, nosotros no somos las mismas
 ni tampoco somos otras diferentes.
Cuando las condiciones son suficientes nos manifestamos,
 cuando no son suficientes, nos escondemos.
Tan simple como eso.
Esto es lo que Buda enseñó.
Cuando las condiciones son suficientes,
 las cosas se manifiestan.
 Cuando las condiciones ya no son suficientes
las cosas se retiran.
 Ellas esperan hasta que llegue el momento correcto
 para manifestarse de nuevo.

Thay

sábado, 5 de marzo de 2016

:) buen día

Reenvío de otro grupo:

Ninguno de nosotros saldrá de aquí con vida,
así que por favor,
deja de tratarte a tí mismo mal
hasta en pensamiento.
Come la comida deliciosa,
camina a la luz del sol.
Salta en el océano.
Di la verdad que llevas en el corazón
como un tesoro escondido.
Se tonto.
Se amable.
Se raro.
No hay tiempo para nada más.

Keanu Reeves.