jueves, 12 de abril de 2007

EL LADRILLAZO....



Un joven y exitoso empresario paseaba a toda velocidad en su auto ultimo modelo sin ningún tipo de precaución.

De repente sintió un estruendoso ruido en la puerta y se detuvo. Al bajarse vio que un ladrillo le había estropeado la pintura y carrocería de la puerta de su lujoso auto.

Se subió nuevamente, pero esta vez lleno de enojo, dio un giro de 180° y regresó a toda velocidad al lugar donde vió salir el ladrillo que le arruinó el auto.

Salió del auto de un brinco y agarró por los brazos a un chiquillo y empujándolo hasta el auto estacionado, le gritó a toda voz:

- ¿Qué rayos fue eso? ¿Quién eres tú y qué crees que haces con mi auto?

Y enfurecido continuó gritándole: ¡Es un auto nuevo y ese ladrillo que lanzaste va a costarte muy caro! ¿Por qué hiciste eso?

¡Por favor señor, por favor! Lo siento mucho….No sé que hacer, suplicó el chiquillo…Le lancé el ladrillo porque nadie se detenía…

Las lágrimas rodaban por sus mejillas hasta el suelo, mientras señalaba hacia el otro lado del auto estacionado.

¡Es mi hermano!, le dijo. Se descarriló su silla de ruedas y se cayó al suelo…y no puedo levantarlo. Sollozando, miró al ejecutivo y le dijo: ¿Puede usted, por favor, ayudarme a levantarlo? Está golpeado y pesa mucho para mi solito….

Impactado por las palabras del chiquillo, el ejecutivo tragó saliva y un nudo se formó en su garganta. Profundamente emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al joven del suelo, lo sentó en la silla y sacó un pañuelo para limpiar un poco las cortaduras y el sucio de las heridas del hermano de aquel chiquito tan especial.

Luego de verificar que se encontraba bien, miró al chiquillo y éste le dio las gracias con una sonrisa difícil de describir…”Dios lo bendiga señor, y muchas gracias”

El hombre vio como se alejaba el chiquillo empujando la pesada silla de ruedas hasta llegar a una humilde casa.

Cuentan que el ejecutivo aun no ha reparado el auto manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo, para recordarle el no ir por la vida tan distraído y tan de prisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que le preste atención.

Dios normalmente nos susurra en el alma y en el corazón, pero hay veces que tiene que lanzarnos un ladrillo a ver si le prestamos atención. Uno escoje: escuchar el susurro o sentir el ladrillazo….

lunes, 2 de abril de 2007

Dios es como el azúcar...

Cierto día, la profesora, queriendo saber si todos habían estudiado la lección solicitada, preguntó a los niños quién sabría explicar quién es Dios. Uno de los niños levantó el brazo y dijo: - Dios es nuestro padre. El hizo la tierra, el mar y todo que está en ella; nos hizo como hijos de Él.La profesora, queriendo buscar más respuestas fue más lejos: ¿Como saben que Dios existe, si nunca Lo han visto? La sala quedó toda en silencio...Pedro, un niño muy tímido, levantó la mano y dijo: - DIOS ES COMO EL AZÚCAR en mi leche. Yo no veo el azúcar que está dentro de la taza en medio de la leche, pero si la saco, queda sin sabor. Dios existe y está siempre en el medio de nosotros, solo que no lo vemos. Pero si Él no está, nuestra vida queda sin sabor.La profesora sonrió y dijo: - Muy bien, Pedro, yo les enseñé muchas cosas, pero tú me enseñaste algo más profundo que todo lo que yo ya sabía. Yo ahora sé que Dios es nuestro azúcar y que ESTÁ TODOS LOS DÍAS ENDULZANDO NUESTRA VIDA.Le dió un beso y salió sorprendida con la respuesta de aquel niño.La sabiduría no está en el conocimiento, pero sí en la vivencia de DIOS en nuestras vidas, pues teorías existen muchas, pero dulzura como la de DIOS no existe todavía, ni en los mejores azúcares...No te olvides de colocar "AZÚCAR" en tu vida.

La llave de la felicidad...





Cuenta la leyenda que antes de que la humanidad existiera,se reunieron varios duendes para hacer una travesura.

Uno de ellos dijo:
_Pronto serán creados los humanos. No es justo que tengan tantas virtudes y tantas posibilidades. Deberíamos hacer algo para que les sea más difícil seguir adelante. Llenémoslos de vicios y de defectos;eso los destruirá.
El más anciano de los duendes dijo:
_Está previsto que tengan defectos y dobleces, pero eso sólo servirá para hacerlos más completos. Creo que debemos privarlos de algo que, aunque sea, les haga vivir cada día un desafío.
_¡¡¡Qué divertido!!! _ dijeron todos.
Pero un joven y astuto duende, desde un rincón, comentó:
_Deberíamos quitarles algo que sea importante.. ¿pero qué?
Después de mucho pensar, el viejo duende exclamó:
_¡Ya sé! Vamos a quitarles la llave de la felicidad.
_¡Maravilloso. .. fantástico... excelente idea! _ gritaron los duendes mientras bailaban alrededor de un caldero.
El viejo duende siguió:
_El problema va a ser donde esconderla para que no puedan encontrarla.
El primero de ellos volvió a tomar la palabra:
_Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo.
A lo que otro miembro repuso:
_No ,recuerda que tienen fuerza y son tenaces, escalarían el monte y el desafío terminará.
El tercer duende dijo:
_Escondámosla en el fondo del mar, no dijo otro, recuerda que tienen curiosidad, alquien inventará una máquina para bajar y la encontraría.
El tercero dijo:
_ Elijamos algún planeta. A lo cual los otros dijeron: no, recuerda su inteligencia, algún día inventarán una nave que pueda viajar a otros planetas y la descubrirán.
Un duende viejo, que había estado escuchando en silencio se puso de pie y dijo:
_Creo saber dónde ponerla, debemos esconderla donde nunca la buscarían
Todos voltearon asombrados y preguntaron.
_¿Dónde?
_El duende respondió:
_La esconderemos DENTRO DE ELLOS MISMOS... muy cerca de su corazón.
La risa y los aplausos se multiplicaron. Todos los duendes reían:
_¡ Ja...Ja... Ja...! Estarán tan ocupados buscándola fuera, desesperados, sin saber que la traen consigo todo el tiempo.
El joven escéptico acotó:
_Los hombres tienen el deseo de ser felices, tarde o temprano alguien será suficientemente sabio para descubrirla y se lo dirá a todos.
_Quizás suceda así _ dijo el más anciano de los duendes_, pero los hombres también poseen una innata desconfianza de las cosas simples. Si ese hombre llegara a existir y revelara que el secreto está escondido en el interior de cada uno .... nadie le creerá.


Encontrar el sentido de tu vida es descubrir la llave de la felicidad.


Autor: Jorge Bucay.