sábado, 18 de agosto de 2007

LA VERDADERA CALIDAD HUMANA



Muy poca gente habla de calidad humana. En esta época todos
hablan de calidad de productos, de calidad de procesos, calidad
de servicios, calidad de sistemas... Muy poca gente habla de
calidad humana, calidad de vida... y sin ella, todo lo demás es
apariencia, sin fundamento.

Hablar de calidad humana, es cuidar nuestros vínculos con los demás.
Necesitamos rehacer nuestros vínculos humanos. De nada sirve
trabajar de sol a sol en un lugar donde no tenemos amigos y llegar
cansados a un hogar en el que nadie se interesa en saber cómo nos
fue.

¿Para qué trabajar tanto, si nos sentimos solos?. Es triste leer un
libro y no tener a alguien con quien comentarlo; es doloroso
sentirse preocupado y no contar con una persona a quién abrirle el
corazón.

De nada vale estar al frente de una cancha de tenis, de fútbol, o
frente a un juego de salón; si no tenemos con quién jugar, con
quien disfrutar ese momento. ¿Para qué tener lo que no se puede
compartir?. Ni las cosas, ni el dinero poseen valor intrínseco.
El valor de lo material está en su aplicación, en el servicio a
alguien más, o la convivencia con alguien más.


La belleza de tener, está en compartir. La magia de luchar por
una prosperidad económica, estriba ni más ni menos, en poder ver
sonreír a alguien a quien le damos el privilegio de disfrutar lo que
ganamos. Eso es parte de la naturaleza humana: dar, convivir, amar,
servir... ayudar...


En muchas ocasiones estamos asustados, asustados de lo que tal vez
no podemos hacer; asustados de lo que pensaría la gente si tratamos.
Permitimos que nuestros miedos se interpongan en nuestros sueños.
Decimos no, cuando queremos decir sí. Murmuramos, cuando queremos
gritar, después... después gritamos, y a quien no teníamos que
hacerlo: ¿Por qué?.

Desconzco el autor...





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