sábado, 26 de mayo de 2007

Vivir la vida con pasión....



"Visitaba por casualidad un bonito pueblito campesino. Al pasar por el cementerio las inscripciones me llamaron la atención, pues casi todas decían algo así: Aquí yace Alfonsee, quien vivió tres años, dos meses, y cinco días. En otra Jeime quien vivió cinco años, seis meses y nueve días y así sucesivamente por todos lados. Intrigado le pregunte al encargado del lugar si este era un cementerio de niños. No, es un cementerio corriente, lo que pasa es que en este pueblo tenemos una vieja costumbre, la de entregar una libreta a cada adolescente, para que empiece a anotar los momentos importantes de su vida y el tiempo aproximado de cada evento. Se anotan cosas como el primer beso, el abrazo de papá, el tiempo que pasen con sus amigos, la anotación de un gol, un buen consejo recibido, la satisfacción de su graduación, una sonrisa desinteresada, los logros por el que se sintieron satisfechos, un gesto amistoso, una mano amiga, su matrimonio, el nacimiento de sus hijos, los momentos que vivieron enamorados, el poder ayudar a un amigo, el encuentro con un ser querido, un sueño realizado, el compartir con familia y amigos, el detenernos a ver un amanecer… al final, se suma el tiempo de todos los eventos positivos y especiales y así nos da el tiempo de vida verdaderamente vivida, lo demás, no es vida".

La vida es en verdad una escuela, donde la sumatoria de todos nuestros momentos vividos con pasión, entusiasmo, optimismo, valor, alegría y determinación harán que tengamos una existencia plena. La vida representa una oportunidad constante de servir a otros, a través del intercambio que mantenemos con ellos, sean conocidos o desconocidos. La capacidad de enfrentar los problemas y las situaciones inesperadas que nos presenta la vida cada día hará que alcancemos la madurez y la preparación que nos permita darle una perspectiva mucho más positiva a nuestra vida.

Es importante que cambiemos aquellas creencias o prejuicios que nos obligan a sufrir y a fijar nuestra atención sólo en el aspecto negativo que tienen ciertas situaciones, porque sólo así podremos girar el lente a través del cual observamos e interpretamos cada evento cotidiano, para reconocer y resaltar todos los aspectos positivos.

Para vivir la vida a plenitud

Disfruta tu trabajo

Disfruta de tus logros, al igual que de tus planes, entrega lo mejor de ti. Cuando realices tu trabajo, piensa en los efectos positivos de la tarea que realizas y haz siempre un poco más de lo que te piden o te pagan por hacer.

Ponte los anteojos del optimísmo

Busca siempre el lado positivo de cualquier situación que se te presente, aunque para ti no sea claro en el momento, verás cómo lo encuentras en el tiempo. Aprende de todo y de todos.

La vida es ahora

No esperes momentos ideales, lo mejor está ocurriendo aquí y ahora. Mira a tu alrededor, disfruta del paisaje, de los colores, de la amistad, de tus cambios, de lo que estás haciendo; tu momento ideal es este.

Sonríe

La vida puedes disfrutarla si sabes como hacerlo. Mantén tu sonrisa siempre. Esto te hará feliz a ti y a todos, los que se crucen en tu camino el día de hoy. Acompaña la sonrisa de frases amables al momento de dirigirte a otros.

Busca tu paz

A pesar de que vivimos en un mundo agitado y confuso, realiza el trabajo necesario para mantener tu tranquilidad y proteger tu espacio a salvo. Evita la relación con personas agresivas y las noticias alarmantes. Deja de preocuparte, la Divinidad siempre cuida de ti. La mayoría de nuestros temores nacen de la fatiga y la soledad y nunca se cumplen. Alimenta tu alma para que tengas la fortaleza que te sostenga en caso de crisis.

Trasciende

Si deseamos verdaderamente haber vivido la vida a plenitud, debemos ser consecuentes entre lo que creemos y hacemos cada día, para dejar un legado a nuestros descendientes, poner nuestro grano de arena para contribuir de una vez por todas a construir un mundo mejor, cambiando lo único que en verdad podemos cambiar, a nosotros mismos.

Te invito a dar el primer paso, hagamos la diferencia y, con nuestro ejemplo, lidericemos un renacimiento moral, a través del cual veamos surgir de nuevo los valores olvidados, como la honestidad , la verdad, la lealtad, la solidaridad, la libertad, la responsabilidad, la familia… Vivamos con pasión el cambio, vivamos con pasión la vida, y recuerda: ¡Hoy puede ser el primer día del resto de tu vida...

(Maytte Sepúlveda)
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