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miércoles, 24 de octubre de 2007

Alumbra...

Hace cientos de años, había un hombre en una ciudad de Oriente. Un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. EI amigo lo mira y de pronto lo reconoce Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo entonces, le dice: ¿Que haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves?

Entonces, el ciego le responde: -Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí? No sólo es importante la luz que me sirve a mí sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.

¿No sabes que alumbrando a otros, también me beneficio yo, pues evito que me lastimen otros que no podrían verme en la oscuridad?-

Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.

Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil, muchas veces en vez de alumbrar, oscurecemos mucho más el camino de los demás. ¿Cómo? A través el desaliento, la crítica, el egoísmo el desamor, el odio, el resentimiento?¡Que hermoso sería si todos ilumináramos los caminos de los demás, sin fijarnos si lo necesitan o no!. Llevar luz y no oscuridad. Si toda la gente encendiera una luz, el mundo entero estaría iluminado y brillaría día a día con mayor intensidad.

viernes, 19 de octubre de 2007

Casualidad?


Hace muchos años, Sir Isaac Newton hizo un modelo de trabajo de nuestro sistema solar.

En el centro había una bola dorada grande que representaba el sol, y girando alrededor de ella estaban los planetas, pequeñas esferas adheridas a las puntas de varas de diferentes longitudes.

Un amigo suyo, que no creía en el relato bíblico de la creación, pasó por su casa para hacer una visita.

Al contemplar cómo Newton hacía mover a los pequeñitos planetas en sus órbitas, el hombre exclamó:

¡Vaya, vaya! ¡Qué cosa tan exquisita! ¿Quién lo hizo? Sin levantar la vista, Newton contestó: Nadie.

¿Nadie? --preguntó el amigo.

Así es. Estas bolas, dientes, correas y engranajes se juntaron coincidencialmente.

Y también fue una cuestión de suerte que comenzasen a girar en sus respectivas órbitas en un tiempo perfecto. El incrédulo entendió el mensaje.

Era una necedad suponer que el modelo se había hecho solo.

Pero tenía mucho menos sentido aceptar la teoría de que la Tierra y el vasto universo existiesen por casualidad.

¡Cuánto más lógico es creer en Dios!

jueves, 18 de octubre de 2007

Confianza

Un grupo de turistas en una región montañosa de Escocia quería apoderarse de algunos huevos que estaban en un nido situado en un lugar inaccesible frente a un precipicio.

Trataron de convencer a un niño que vivía por allí cerca de que podía bajar hasta donde estaba el nido si le ataban a una soga, que sería sostenida por ellos desde arriba.

Le ofrecieron una gruesa suma de dinero, pero como no era gente conocida, el muchacho se negó a bajar. Le dijeron que no le pasaría nada, pues ellos sostendrían firmemente la soga.

Por fin el muchacho dijo: --La única condición que pongo para bajar, es que sea mi papá el que sostenga la soga.

Los hombres no confían en los extraños. Yo necesito conocer a una persona antes de depositar en ella mi confianza. Pero hace cuarenta años que conozco a Dios, y cada día tengo más confianza en él. Moody

Conoces lo suficientemente a Dios como para depositar TODA tu confianza en Él?

miércoles, 17 de octubre de 2007

LOS PEQUEÑOS DETALLES

Un niño pequeño queria conocer a DIOS, sabia que tendria

que hacer un largo viaje para llegar hasta donde DIOS,que

empaco en un maletín pastelitos de chocolate y refrescos

de fruta y empezo su jornada.

Cuando habia caminado mas o menos una s tres cuadras se

encontro con una mujer anciana.Ella estaba sentada en una silla

del parque, sola contemplaba en silencio alguna palomas

que picoteaban unas migajas de pan que habian en el suelo.

El niño se sento junto a ella y abrio su maletín.

Estaba a punto de beber uno de sus refrescos, cuando notó

que la anciana parecia algo hambrienta, asi que le ofrecio uno

de sus pasteles, ella agradecida acepto el pastel y le sonrrió al

niño.Su sonrrisa era tan bella tanto que el niño,queria verla de

nuevo asi que le ofrecio uno de sus refrescos,de nuevo ella le

sonrio.El niño estaba tan encantado que se quedo toda la tarde

junto a ella comiendo y sonrriendo pero ninguno de los dos se dijo

nunca ni una sola palabra mientras oscurecia,el niño se percató

de lo cansado que estaba se levantó para irse dió algunos pasos

pero se detuvo y antes de seguir se dió vuelta atras, corrió hacia la

anciana le dió un abrazo y ella le dió la mas de las grandes sonrrizas

de su vida.

Cuando el niño llegó a su casa abrió la puerta..... su madre quedó

sorprendida por la cara de felicidad que traia el niño y le preguntó:

hijo ¿ que hiciste hoy, que te hace tan feliz ?. El niño le contestó; hoy

almorce con DIOS y antes de que su madre contestara algo el añadio

y sabes que tiene la sonrisa mas hermoza que he visto.

Mientras tanto la anciana radiante de felicidad regresó a su casa y su

su hijo se quedó sorprendido por la expresión de paz que traía en

su cara.

Mamá ¿que hiciste hoy que te haz puesto tan feliz? y ella contestó

comí pastelitos de chocolate con dios en el parque y antes de que

su hijo respondiera añadio y sabes es mas joven de lo que pensaba.

RAICES PROFUNDAS


Tiempo atrás, yo era vecino de un médico, cuyo "hobby" era plantar árboles en el enorme patio de su casa. A veces observaba, desde mi ventana, su esfuerzo por plantar árboles y más árboles, todos los días.
Lo que más llamaba miatención, entretanto, era el hecho de que él jamás regaba los brotes que plantaba. Pasé a notar, después de algún tiempo, que sus árboles estaban demorando mucho en crecer.
Cierto día, resolví entonces aproximarme al médico y le pregunté si él no tenía recelo de que las plantas no crecieran, pues percibía que él nunca las regaba. Fue cuando, con un aire orgulloso, él me describió su fantástica teoría.
Me dijo que, si regase sus plantas, las raíces se acomodarían en la superficie y quedarían siempre esperando por el agua fácil, que venía de encima. Como él no las regaba, los árboles demorarían más para crecer, pero sus raíces tenderían a migrar hacia lo más profundo, en busca del agua y de los variados nutrientes encontrados en las capas más inferiores del suelo.
Así, según él, los árboles tendrían raíces profundas y serían más resistentes a las intemperies. Y agrego que él frecuentemente daba unas palmadas en sus árboles, con un periódico doblado, y que hacía eso para que se mantuvieran siempre despiertas y atentas. Esa fue la única conversación que tuvimos con mi vecino.
Tiempo después fui a vivir a otro país, y nunca más volví a verlo.
Varios años después, al retornar del exterior, fui a dar una mirada a mi antigua residencia. Al aproximarme, noté un bosque que no había antes. ¡¡ Mi antiguo vecino, había realizado su sueño !!.
Lo curioso es que aquel era un día de un viento muy fuerte y helado, en que los árboles de la calle estaban arqueados, como si no estuviesen resistiendo al rigor del invierno. Entretanto, al aproximarme al patio del médico, noté cómo estaban sólidos sus árboles: prácticamente no se movían, resistiendo estoicamente aquel fuerte viento. Qué efecto curioso, pensé...
Las adversidades por las cuales aquellos árboles habían pasado, llevando palmaditas y habiendo sido privados de agua, parecía que los había beneficiado de un modo que el confort y el tratamiento más fácil jamás lo habrían conseguido.
Todas las noches, antes de ir a acostarme, doy siempre una mirada a mis hijos.
Observo atentamente sus camas y veo cómo ellos han crecido.
Frecuentemente rezo por ellos. En la mayoría de las veces, pido para que sus vidas sean fáciles, para que no sufran las dificultades y agresiones de éste mundo...
He pensado, entretanto, que es hora de cambiar mis ruegos.
Ese cambio tiene que ver con el hecho de que es inevitable que los vientos helados y fuertes nos alcancen. Sé que ellos encontrarán innumerables dificultades y que, por tanto, mis deseos de que las dificultades no ocurran, han sido muy ingenuos. Siempre habrá una tempestad en algún momento de nuestras vidas, porque, queramos o no, la vida no es muy fácil.
Al contrario de lo que siempre he hecho, pasaré a rezar para que mis hijos crezcan con raíces profundas, de tal forma que puedan retirar energía de las mejores fuentes, de las más divinas, que se encuentran siempre en los lugares más difíciles.
Pedimos siempre tener facilidades, pero en verdad lo que necesitamos hacer es pedir para desenvolver raíces fuertes y profundas, de tal modo que cuando las tempestades lleguen y los vientos helados soplen, resistamos bravamente, en vez de que seamos subyugados y barridos.
La naturaleza nos enseña muchas cosas si las sabemos ver...
Desconozco el autor

PROVERBIO CHINO

El que no sabe y no sabe que no sabe, es un tonto:

evítalo.-

El que no sabe y sabe que no sabe, es un simple:

enséñale.-

El que sabe y no sabe que sabe, está dormido:

despiértalo.-

El que sabe y sabe que sabe, es un sabio:

síguelo.-


sábado, 13 de octubre de 2007

El Marinero

John X se levantó del banco, arreglando su uniforme, y estudió la multitud de gente que se abría paso hacia la Gran Estación Central. Buscó la chica cuyo corazón él conocía pero cuya cara nunca había visto, la chica de la rosa. Su interés en ella había comenzado 13 meses antes en una Biblioteca de Florida.

Tomando un libro del estante, se encontró intrigado, no por las palabras del libro sino por las notas escritas en el margen. La escritura suave reflejaba un alma pensativa y una mente brillante. En la parte del frente del libro descubrió el nombre de la dueña anterior, la señorita Hollys Maynell. Con tiempo y esfuerzo localizó su dirección. Ella vivía en Nueva York.

Él le escribió una carta para presentarse y para invitarla a corresponderle. Al día siguiente, John fue enviado por barco para servir en la Segunda Guerra Mundial. Durante un año y un mes, los dos se conocieron a través del correo, y un romance fue creciendo. John le pidió una fotografía, pero ella se negó. Ella sentía que si a él de verdad le importaba, no importaría cómo ella luciera. Cuando por fin llegó el día en que él regresaría de Europa, ellos arreglaron su primer encuentro: A las 7:00 de la tarde, en la Gran Estación Central de Nueva York: "Tú me reconocerás" ella dijo, "por la rosa roja que llevaré en la solapa". Así que a las 7 John estaba en la estación buscándola.

Dejaré que el señor X les diga lo que sucedió: "Una joven mujer vino hacia mí, su figura era alta y esbelta. Su cabello rubio y rizado se encontraba detrás de sus delicadas orejas; sus ojos eran azules como flores. Sus labios y su mentón tenían una gentil firmeza y en su traje verde pálido era como la primavera en vida.

Yo comencé a caminar hacia ella sin darme cuenta que no llevaba la rosa. Mientras me movía, una pequeña y provocativa sonrisa curvó sus labios: "¿Vas por mi vía, marinero?" Murmuró ella. Casi incontrolablemente di un paso hacia ella y entonces, vi a Hollis Maynell. Estaba parada casi directamente detrás de la chica. Una mujer de más de 50 años, con cabello grisáceo y bajo un sombrero gastado. Era más que regordeta, sus pies con gruesos tobillos descansaban en zapatos de suela baja. La chica en el traje verde se iba rápidamente.

Sentí como si me partiera en dos: Mi deseo tan agudo de seguirla, y a la vez tan profundo mi anhelo por la mujer cuyo espíritu me había acompañado y apoyado. Y ahí estaba ella. Su pálida y rolliza cara era gentil y sensible, sus ojos grises tenían un brillo cálido y amigable... No vacilé: Mis dedos apretaron la pequeña y usada copia de cuero del libro que era para identificarme con ella. Esto no sería amor, pero sería algo preciado, algo quizá mejor que el amor, una amistad por la que había y debía estar siempre agradecido.

Cuadré mis hombros, saludé y le ofrecí el libro a la mujer, aunque mientras hablaba me sentí ahogado por la amargura de mi decepción. Soy el Teniente John X, y usted debe ser la Srta. Maynell. Estoy muy contento que me pudiera conocer. ¿La puedo llevar a cenar? La cara de la mujer se ensanchó en una sonrisa tolerante.

"No sé de qué se trata esto hijo" ella respondió, "pero la señorita en el traje verde que se acaba de ir me rogó que usara esta rosa en mi abrigo. Y ella dijo que si usted me invitaba a cenar yo le diría que lo está esperando en el restaurante del frente. Ella dijo que era una clase de prueba!"

No es difícil de entender y admirar la sabiduría de la Srta. Maynell. La verdadera naturaleza de un corazón se ve en su respuesta a lo no atractivo. "Dime a quien amas" escribió Houssaye, "Y te diré quién eres".

viernes, 12 de octubre de 2007

DOS SEMILLAS

Dos semillas descansan una al lado de la otra en el suelo fertil de la primavera.

La primera semilla dice: Yo quiero crecer!

Quiero enviar mis raices a las profundidades del suelo y hacer que mis brotes razguen la superficie de la tierra.....

Quiero abrir mis botones como banderas anunciando la llegada de la primavera...

Quiero sentir el calor del sol en mi rostro y la bendición del rocío de la mañana en mis petalos! Y así ella creció.

La segunda semilla dice: Tengo miedo.

Si yo enviara mis raices a las profundidades, no sé lo que encontraré en la oscuridad.

Si razgo la superficie dura, puedo dañar mis brotes...

Y si yo dejo que mis botones se abran y un caracol intenta comerlos? Y si abro mis flores y un niño me los arranca de fondo?

No, es mucho mejor esperar hasta que yo me sienta segura?Y así ella esperó.

Una gallina curioseando en la primavera reciente,buscando la comida, la encontró y rapidamente se comió la semilla que esperaba la seguridad.

Los que no quieren correr riesgos y crecer, son engullidos por la vida.

DESCONOZCO EL AUTOR

EL LIBRO DEL TESORO


Hace muchísimos años, en una pequeña ciudad de Damasco vivía una viuda con solo un hijo. Cuando creyó que estaba cerca de su final llamo a su hijo y le dijo: hemos vivido en dificultades por que somos pobres, pero te entrego esta riqueza. Este libro me lo regalo un poderoso mago y dentro de sus páginas están todas las indicaciones necesarias para hallar un gran tesoro. Yo no he tenido ni fuerza ni tiempo para leerlo, pero ahora te lo doy a ti. Sigue las instrucciones Y llegaras a ser rico. El hijo después de haber superado la tristeza por la pérdida de su madre, empezó a leer aquel grueso libro, antiguo y precioso que comenzaba así: para llegar al tesoro debes leer pagina por pagina. Si saltas y lees el final el libro desaparecerá por arte de magia y no podrás encontrar el tesoro. Y prosiguió describiendo las riquezas. Pero después de la primera pagina, el texto recontinuaba en lengua árabe. El joven que ya se imaginaba rico, pero no corre el riesgo de que otro se entere se puso a estudiar árabe, hasta que pudo leer sin problema. Pero con sorpresa advirtió que el libro continuaba en chino y en otro idioma. El joven con paciencia estudio cada idioma. Mientras tanto para poder sentarse, aprovecho el conocimiento de varias lenguas y comenzó a ser conocido en la ciudad como mejor intérprete, de tal modo que ya su situación económica ya no era tan difícil.

El libro continuaba con las instrucciones para administrar el tesoro. El joven estudio con mucha voluntad comercio, economía. Se capacito sobre los bienes muebles e inmuebles, para que no lo engañaran cuando tuviera el tesoro. A su vez aprovecho para adquirir nuevos conocimientos a tal punto que su fama se extendía hasta la corte, donde lo nombraron administrador general. El libro por fin se adentraba en lo único en cuestión, indicando la forma de como construir un puente como usar los instrumentos para llegar al lugar, como abrir las puertas de piedra apartando la tierra. Enseñaba como aplanar una calle. Siempre son la idea de que nadie lo ayudase para no confiar su secreto. El hijo de la viuda, quien había llega a ser un hombre muy culto y respetado, estudio ingeniería y urbanismo, al ver el rey su valor y cultura lo nombra ministro y arquitecto de la corte. Finalmente primer ministro. No existía en el reino un hombre tan culto e inteligente, quien había llegado al final de la lectura. El día a que se casaba con la hija del rey llego a la última frase y isa pudo leer: la más grande riqueza es el conocimiento.

DESEO: tener metas y luchar por alcanzar con dedición y ganas sin miedo al fracaso ¡querer es poder!

DETERMINACIÓN: perseverar no obstante. Insistir con paciencia sin un modo de falla ¡probar otros!

DISCIPLINA: dedicarle a esa meta tiempo e interés ser fiel a unos principios y a un proceso ordenado. Igual que el atleta en su entrenamiento al artista en su ensayo.

Tomado de la Red

ARENA Y ESPUMA



VOY POR SIEMPRE VAGANDO EN ESTA PLAYA, ENTRE LA ARENA Y LA ESPUMA.

LA MAREA BORRARÁ LA HUELLA DE MIS PIES

Y EL VIENTO ESPARCIRÁ LA ESPUMA,PERO EL MAR Y LA PLAYA CONTINUARÁN POR SIEMPRE.

UN DÍA ENCERRÉ EN MI MANO UN POCO DE NIEBLA.

Y AL ABRIR EL PUÑO, ¡AY! LA NIEBLA SE HABÍA CONVERTIDO EN GUSANO.

VOLVÍ A CERRAR Y ABRIR EL PUÑO, Y ¡ALBRICIAS!

EN MI PALMA VI UN PÁJARO.

NUEVAMENTE CERRÉ Y ABRÍ EL PUÑO, Y VI QUE EN MI PALMA ESTABA UN HOMBRE, EN PIE, DE ROSTRO TRISTE, QUE ME MIRABA.

Y VOLVÍ A CERRAR EL PUÑO; AL ABRIRLO, NO HABÍA MÁS QUE NIEBLA.

PERO ESCUCHÉ UN CANTO DE INENARRABLE DULZURA.

APENAS AYER ME SENTÍA UNA PARTÍCULA OSCILANDO SIN RITMO EN LA ESPERA DE LA VIDA.

AHORA SÉ QUE SOY LA ESPERA, Y TODA LA VIDA PALPITA EN RÍTMICOS FRAGMENTOS EN MI INTERIOR.

ME DICEN, EN SU VIGILIA :

" TÚ Y EL MUNDO EN QUE VIVES NO SOIS MÁS QUE UN GRANO DE ARENA EN LA INFINITA PLAYA DE UN MAR INFINITO".

Y YO LES DIGO, EN MI SUEÑO : " SOY EL MAR INFINITO, Y TODAS LAS PALABRAS NO SON MÁS QUE GRANOS DE ARENA EN MI PLAYA."

Khalil Gibran